Con un territorio
del tamaño de Portugal y una población
semejante a la de Noruega, el estado de Santa Catarina
está repleto de contrastes: en la naturaleza,
las sierras se contraponen al litoral salpicado de
playas, bahías, ensenadas y decenas de islas;
en la arquitectura, ciudades como Blumenau
y Joinville mantienen las construcciones
típicas de la época en que los inmigrantes,
principalmente alemanes, colonizaron el estado, mientras
la capital, Florianópolis,
es una ciudad moderna y marcada por la presencia de
jóvenes que durante todo el año realizan
campeonatos de deportes náuticos en una de
sus playas.
Reseña Histórica
Cuando Brasil fue descubierto,
la Isla de Santa Catarina era habitada por lo indios
Carijós, que la llamaban Meyembipe (Isla
costera). Su exploración comenzó en
el siglo XVI. Hasta entonces fue poblada por náufragos
y contrabandistas que vivían del comercio
de la madera. Sólo, en 1726, con la llegada
del bandeirante Francisco Dias Velho, la ciudad
fue oficialmente fundada con el nombre de Nossa
Senhora do Desterro y los indios fueron esclavizados
y exterminados.
La singularidad cultural de su población
se afirmó en 1748, cuando más de 5
mil azorianos (de las Islas Azores), llegaron a
ella.
A partir de 1895, después de una guerra civil
sangrienta y atroz, la ciudad de Desterro, base
de los revolucionarios que se oponían al
presidente Floriano Peixoto; es
tomada por el gobierno y pasó a llamarse
Florianópolis, en un homenaje al presidente
brasileño.
Capital y centro administrativo
del estado, es una ciudad privilegiada: se sitúa
en una bella isla oceánica de 523 kms 2. Ella
es la capital brasileña que ofrece mejor calidad
de vida y el tercer municipio brasileño más
visitado por los turistas extranjeros, apenas detrás
de Rio de Janeiro y São Paulo. El área
del municipio también incluye una porción
continental, ligada a la parte insular por tres puentes
(Hercilio Luz, Governador Colombo Salles y Governador
Pedro Ivo Campos).
Sus 280 mil habitantes conviven con el ritmo ágil
de un centro urbano cosmopolita y con la tranquilidad
de las villas construidas por los colonizadores azorianos.
El centro se caracteriza por calles estrechas y construcciones
antiguas de importancia histórica y arquitectónica. Bañada por 42 playas,
su paisaje se conforma con lagunas, dunas y pequeñas
islas que se extienden por todo su litoral. Las estupendas
olas de playas como Joaquina, hacen
que la ciudad sea escenario de sucesivos campeonatos
de surf nacionales e internacionales. Playas con infraestructura
de hoteles y restaurantes sofisticados, como Canasvieiras
y Jururé dividen su belleza
con playas rústicas, como Campeche,
Ponta dos Naufragados y Solidão.
A lo largo de la costa, una serie de fortalezas, construidas
para evitar la invasión de los españoles
y los holandeses en los siglos XVI y XVII, son un
marco histórico de la colonización del
estado. Entre ellos, la Fortaleza de Santa
Cruz en la isla de Anhatomirim; la de São
José de Ponta Grossa, entre las playas de Daniela
y Jurerê, declarada Patrimonio Histórico,
y la de Santo Antônio, en la Ilha de Ratones
Grandes. En el Pântano do Sul, también
en el litoral, está la más auténtica
aldea de pescadores de la capital.
Vista
aérea de Florianópolis
Mercado
Público
Puente
Hercílio Luz
El centro de Florianópolis, con sus callejuelas,
conjuntos de casas típicas, iglesias y museos,
conserva muchos ejemplos de la arquitectura azoriana.
Entre ellos están el antiguo palacio del
gobierno, en la actualidad Museo Cruz e Souza, nombre
dado en homenaje al poeta de Santa Catarina que
integró el movimiento simbolista, y el Mercado
Público, construido en 1898, que
a la sombra de su higuera centenaria comercializa
productos alimenticios y artesanía local.
Cerca del centro está también la casa
donde nació Victor Meirelles, uno de los
autores que retrataron la primera misa rezada en
Brasil. En la construcción, protegida por
el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico,
funciona el Museo Victor Meirelles.
Blumenau
Ubicada en los márgenes
del río Itajaí-Açu, Blumenau
mantiene las tradiciones de los colonizadores
diariamente. Considerada la Alemania del Brasil,
mezcla tradición, trabajo y fiestas al
típico estilo alemán como la famosa
Oktoberfest.
Después
de 72 días de viaje, venidos de Europa,
17 alemanes dirigidos por Hermann Bruno Otto Blumenau,
subieron el río Itajaí-Açu
en el barco “Progresso”. El día
2 de Setiembre de 1850 nacía Blumenau.
Con mucho trabajo y dedicación, los inmigrantes
hicieron surgir en el interior de la selva, de
una región hasta entonces desconocida,
las primeras casas, escuelas e iglesias. La idea
de Hermann Blumenau era transformar la región
en una colonia agrícola, mas en 1880 surgieron
las primeras fábricas de cerámica,
cervecerías, productoras de vinagre y las
fábricas de tejidos, (muchas aún
en actividad, Blumenau es el segundo polo textil
del Brasil), esta situación cambio el curso
de su historia.
En la calle XV de Noviembre están preservadas
las mejores demostraciones de casas en estilo
enxaimel, típicamente germánicas.
Ejemplos de este estilo son los predios de la
Antigua Prefectura, Casa Schrader y el Castelinho.
Blumenau
Oktoberfest
Río
Itajaí-Açu
Oktoberfest
Versión local de la Oktoberfest de Munich,
la de Blumenau se inició en 1984 para juntar
fondos destinados a reconstruir la ciudad, desbastada
por dos crecientes consecutivas 1983, y 1984. Esta
fiesta se desarrolla todos los años en Octubre.
La Oktoberfest reúne cerca de 700 mil personas
que consumen un promedio de 500 mil lts de chops de
cerveza durante los 18 días de festividades.
De los pabellones de la PROEB - Fundação
Promotora de Exposições de Blumenau
- la fiesta se extiende por las calles. La Calle 15
de Noviembre es invadida por desfiles de los clubes
y sociedades deportivas, recreativas y culturales
de la ciudad.
Balneario Camboriú
Desde 1980 ya contaba con una buena
infraestructura, el Balnerario Camboriú recibe
turistas de los países vecinos, principalmente
argentinos y también lo visitan brasileños,
en particular los de los habitantes de los estados
del Sur y Sudeste.
Con esa trayectoria, hace mucho tiempo que Camboriú
viene siendo considerado el mayor polo turístico
del sur de Brasil y actualmente el séptimo
destino del país. Hoy es una ciudad moderna
con casi 75 mil habitantes que recibe durante el año,
más de 1,5 millones de visitantes.
También merece destacarse la amplia diversificación
del comercio, su variadísima gastronomía
y las noches muy animadas; también y especialmente,
las bellísimas atracciones naturales y los
imperdibles atractivos turísticos.
Vista
de la playa centrica
Vista
panoramica del Balneario Camboriú
Isla
de las cabras
Isla de
las Cabras
Considerada una de las postales de Camboriú
, queda a 600 mts de la playa central. El acceso se
hace a través de pequeñas embarcaciones
a pedal que pueden ser alquilados en la explanada
marítima.
Parque Cyro Gevaerd (Santur)
Entre las atracciones del Parque figuran, especímenes
de flora y fauna de la región y un destacable
mini-zoológico, acuario marino, recinto de
tortugas, horto-botánico y los Museos Oceanográfico
y de Aves, Mamíferos y Reptiles.
La noche de Camboriú
El Balneario Camboriú ofrece la noche más
famosa de Santa Catarina, frecuentada por cerca
de 25 mil personas todos los días. Los
principales puntos se concentran en Barra Sul,
en la Avenida Atlántica y en la Avenida
do Estado. Durante la temporada de verano la Prefectura
instala diez palcos a lo largo de la Av. Atlántica
donde se suceden representaciones artístico-culturales
de grupos regionales.