Un poco de
Historia
El Carnaval comenzó
con la práctica del entruejo ibérico
retratado por el pintor Debret en el siglo
XIX. En aquella época la moda era
arrojar agua, harina y hollín,
empapando a las personas sorprendidas
por los participantes de los carnavales.
Se tiraban incluso huevos podridos y verduras
estropeadas a los que pasaban. Había
enmascarados, comilonas y borracheras.
Con el tiempo empezó el declive
del entruejo.
Costumbres musicalmente
más sencillas, como los "zé-pereiras",
que ensordecían por el retumbar
de los tambores con baquetas enormes,
compuestos por picapedreros, herreros,
fueron desapareciendo para dejar paso
a otras formas más armoniosas de
disfrutar del Carnaval. Los cordões,
donde el espacio para los participantes
estaba delimitado por una cuerda - formados
por participantes negros, estuvieron en
boga en el país desde principios
del siglo XIX.
El cronista João
do Rio escribió que éstos
provenían de la "fiesta de
Nossa Senhora do Rosário, en la
época colonial (...) salían
a la calle vestidos de reyes, animales,
pajes y guardias cantando y tocando instrumentos
africanos y paraban con sus enormes cordões
frente a la casa del virrey cantando y
bailando".
Más tarde estos
cordões asumieron un carácter
profano y llegaron a ser conocidos como
"briguentos" (camorristas),
en parte porque incorporaban al grupo
los capoeiristas y también por
prejuicios de la clase media.
Participaban además
en el Carnaval los cucumbis, cantos-danzas
afro y los afoxés, que en Río
de Janeiro se actualizaron de forma más
distante de las culturas africanas de
donde nacieron, aproximándose a
las creaciones de letra y música
ya existentes en el medio urbano carioca,
procurando un lenguaje y una presentación
más cercana a la realidad que vivían.
Las Grandes Sociedades
surgidas en Río de Janeiro en la
segunda mitad del siglo XIX ya fueron
creadas por clases sociales más
ricas.
Los desfiles se hacían
con bonitos carros alegóricos,
con pinturas y esculturas elaboradas por
artistas de la Escuela de Bellas Artes,
con disfraces de lujo, música operística
y letras de carácter crítico,
social y político.
Tenentes do Diabo (1861),
Clube dos Fenianos (1869) y Clube dos
Democráticos (1867) eran algunos
de los nombres de las Sociedades que ejercieron
un papel destacado en el Carnaval carioca.
Los bailes se realizaban en esos clubes,
amenizados por bandas militares, donde
imperaba el maxixe (forma brasileña
de música y bailes que combina
la polca con el lundu).
Las Grandes Sociedades
de Río de Janeiro sirvieron de
modelo a otras en varios estados de Brasil,
antes de que el Carnaval se transformara
en un fenómeno popular de la calle.
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