Con 562 kilómetros bañados
por el océano Atlántico, Pará
es el segundo estado brasileño en superficie
después de Amazonas. Sus 1.253.164,5
km2 representan más de dos veces el territorio
de Francia. Esta extensión territorial
llama la atención por las innúmeras
islas, ríos, lagos, playas y sierras
que dividen la atención de quien la visita.
En su casi totalidad, Pará está
situado en la Selva Amazónica, excepto
por las partes donde existen formaciones de
campos, en la región del bajo río
Trombetas y archipiélago de Marajó.
Belém do Para
La capital del estado,
es una ciudad curiosa que tiene dos terceras
partes de su territorio formado por un total
de 55 islas. Localizada a orillas del río
Tocantins, se encuentra cercana a la mayor isla
marítimo-fluvial del mundo; la Isla
de Marajó, con 50.000 km2 de
extensión. La ciudad fue fundada como
puerto fluvial en 1616, inmediatamente después
de la expulsión de los franceses de la
ciudad de São Luis, hoy capital del estado
de Maranhão.
Conocida como "cidade das mangueiras"
por el gran número de árboles
de mango que existen allí, Belém
posee edificios históricos que reflejan
rasgos culturales del siglo XVII. Entre ellos
se encuentran el Mercado Municipal, de carne,
y el Mercado de Ferro, de pescado. En los alrededores
de los mercados, y formando parte del mismo
complejo, se encuentra el embarcadero-mercado
Ver-o-Peso, allí arriban pintorescos
barcos de pesca y canoas, que a diario desembarcan
diversos tipo de productos, desde piezas artesanales
de cerámica indígena hasta hierbas
aromáticas de la Amazonia.
La arquitectura colonial
de Belém refleja, en muchos aspectos,
el paisaje arquitectónico en el siglo
XVIII de la ciudad de Lisboa, en Portugal, que
sirvió de inspiración a los principales
proyectos de casas y edificios, con uso frecuente
de azulejos en sus fachadas. Muchas de las construcciones
de finales del siglo XIX y principios del XX
incorporan también rasgos de la arquitectura
francesa.
Belém es también conocida por
sus fiestas, entre las que se encuentran el
Círio de Nazaré
y por acoger el Museo Emilio Goeldi,
importante centro de estudios e investigaciones
de la Floresta Amazónica.
Isla de Marajó
Rodeada de aguas
dulces y saladas - las de los ríos Amazonas
y Tocantins y las del océano Atlántico
- la isla de Marajó, separada de Belém
por el río Tocantins, es la mayor isla
marítimo-fluvial del mundo, con cerca
de 50.000 km2 de extensión. Escenario
de la más famosa "pororoca"
del mundo - fenómeno de formación
de olas gigantescas en el encuentro de las aguas
del río Amazonas con el mar - la isla
es también conocida por la cerámica
marjoara y por alojar los mayores rebaños
de búfalos del país.
Muchas de las playas fluviales de la isla de
Marajó se caracterizan por sus largas
extensiones: Araruna tiene dos kilómetros,
Pesqueiro, 13, y Caju Una, 15. Una de las más
frecuentadas es Joanes, que se encuentra a seis
horas de distancia en barco de Soure, una de
las 12 comunidades existentes en la isla, donde
hay también extensas haciendas de cría
de búfalos, algunas de las cuales funcionan
como hospedaje para turistas.
Indígenas
Existen
hoy en Pará cerca de 39 grupos indígenas,
distribuidos por un área de más de 23
millones de hectáreas, de las cuales más
de 8 millones de hectáreas ya se encuentran demarcadas
por la Fundação Nacional do Índio
(Funai). La población indígena del estado,
según estimaciones del Instituto Brasileiro de
Geografia e Estatística (IBGE) es de 15.450 habitantes.
Entre las mayores comunidades se encuentran los Andira
Marau, los Mundurukus y los Kayapós.